miércoles, 21 de febrero de 2007
Complementos
De todas formas, en aproximadamente mes y medio habré recuperado esos 73 Euros en lo que me voy a ahorrar en tabaco, porque llevo 5 días sin fumar y tengo la esperanza de que esta sea la definitiva.
Ya que ahora parezco intelectual, me daré a la vida sana y cultivaré mi cuerpo e intelecto. A ver cuanto me dura la tontería, me conformo con poder dejar de fumar definitivamente y sin muchas lamentaciones.
domingo, 18 de febrero de 2007
Catatónica
Ya el jueves en el concierto no me sentía muy bien, estaba cansada y me pesaba todo el cuerpo, típico picor de garganta, dolor articular... vamos que el viernes ya me quedé metidita en la cama echa polvo.
Hoy parece que ya estoy mejor, hace buen día así que iré a dar un paseo por el parque para desentumecer los músculos y la cabeza, que el martes tengo que estar a tope de energías para la segunda entrevista.
Para más Inri, me tengo que poner gafas, lo descubrí el jueves por la mañana. Me decidí a hacer una revisión porque notaba que veía mal de lejos y cual es mi sorpresa cuando el oculista mientras se frotaba las manos me decía "0.25 de astigmatismo y 0.50 de miopía en cada ojo", así que como es muy poco sólo tendré que usarlas para el ordenador, tele, cine y clase. A ver si me las dan mañana y de lo malo en la entrevista parezco más intelectual.
jueves, 15 de febrero de 2007
Entrevistas
De todas formas, de momento me gustan; y me gustan porque me pongo mona, con mis pantalones de raya diplomática y mi camisita de ejecutiva agresiva, mi abrigo largo, mis zapatitos de las ocasiones, me peino, cosa que no suelo hacer muy a menudo; y para rematar llevo mi mochila, que ya parece un apéndice más de mi cuerpo. Pero no es una mochila elegante, es una de Puma que me costó 10 Euros en el Decathlon, manchada no recuerdo como, de pintura roja, en una noche de juerga. Puede que a ojos de los "fashion victim" sea una aberración, pero yo considero que aunque me ponga mona, sigo siendo yo, y siempre tengo que llevar ese toque desaliñado que me caracteriza, sino, no voy a gusto.
A parte de disfrutar haciendo el paripé arreglándome, me encanta el momento entrevista propiamente dicho. Llegas, te atiende un recepcionista súper guapo, amable y arreglado (pondré los géneros de forma aleatoria) te pide tus datos y te dice que esperes un momento, en el caso de que sea una ETT te da un formulario para que vayas haciendo mientras tanto. Luego llega la encantadora chica con la que hablaste ayer por la tarde y por la que tenías que preguntar, se presenta amable y sonrientemente, te hace sentarte y con tu currículum en la mano, te dice que le cuentes tu vida. En ese momento muchas personas ya notarían la incontinencia nerviosa, pero para mí llega el mejor momento, porque tengo mucho morro y soy un poco ególatra. Siempre con la sonrisa en la cara, con desparpajo y con un selecto vocabulario extraído de lo más profundo de mi lexicón activo, le cuento mi vida a la tía hasta que se aburre. Normalmente se ríen, creo que es buena señal y el acento asturiano hace mucho.
Luego la megaprofesional de recursos humanos te cuenta la mierda de trabajo al que estás aspirando, no te queda otro remedio que aceptarlo y mañana estarás trabajando, o en el caso de la ETT el martes que viene, si paso la entrevista con la empresa, que es lo que me queda.
Si, ayer tuve una entrevista y sólo puedo ser así en las entrevistas, en la vida real, tengo menos gracia que un cacho de mármol.
miércoles, 14 de febrero de 2007
El motivo
Todo tiene un por qué. O eso quiero creer. Ahora busco el motivo por el cual creo otro blog, otro de tantos, creo que seis; de los cuales sólo medraron dos. Algo es algo.
Es muy sencillo, esos otros blogs formaron parte de etapas de mi vida muy diferentes entre ellos; y muy diferentes a la que estoy atravesando ahora.
En el primero, tenía unos 18 años, no sabía que quería hacer con mi vida, dejé de estudiar, me puse a trabajar y escupía post contra la sociedad y mi existencia, en una búsqueda a la desesperada de su sentido. Quería salir del agujero en el que vivía.
En el segundo, parece que había encontrado el camino, lo creé con la esperanza de empezar una nueva etapa; y así fue. Me puse a estudiar, acabé lo que estaba haciendo y llegué a donde estoy ahora. Intente seguir publicando, pero no me apetece, mi vida ha cambiado demasiado y no quiero que lo que me pasa ahora por la cabeza se mezcle con lo que se me pasaba el año pasado.
Todo esto no significa que me haya ido mal en esas dos temporadas, simplemente estaba buscando mi camino.
Tercer blog, siguiendo el camino, pequeña introducción:
He cambiado de ciudad para vivir en la que siempre había deseado, aunque solo fuera una temporada. Llegué a Madrid hace ya siete meses y la ciudad se me abrió como un abanico, pero me da la sensación de que no la aproveché demasiado, cosa que va a cambiar, empezando por ir a un concierto este jueves.
Me he independizado, vivo con mi pareja, estudio una carrera, tengo trabajo. Soy mayor. De repente soy mayor. Tercera etapa.