Todo tiene un por qué. O eso quiero creer. Ahora busco el motivo por el cual creo otro blog, otro de tantos, creo que seis; de los cuales sólo medraron dos. Algo es algo.
Es muy sencillo, esos otros blogs formaron parte de etapas de mi vida muy diferentes entre ellos; y muy diferentes a la que estoy atravesando ahora.
En el primero, tenía unos 18 años, no sabía que quería hacer con mi vida, dejé de estudiar, me puse a trabajar y escupía post contra la sociedad y mi existencia, en una búsqueda a la desesperada de su sentido. Quería salir del agujero en el que vivía.
En el segundo, parece que había encontrado el camino, lo creé con la esperanza de empezar una nueva etapa; y así fue. Me puse a estudiar, acabé lo que estaba haciendo y llegué a donde estoy ahora. Intente seguir publicando, pero no me apetece, mi vida ha cambiado demasiado y no quiero que lo que me pasa ahora por la cabeza se mezcle con lo que se me pasaba el año pasado.
Todo esto no significa que me haya ido mal en esas dos temporadas, simplemente estaba buscando mi camino.
Tercer blog, siguiendo el camino, pequeña introducción:
He cambiado de ciudad para vivir en la que siempre había deseado, aunque solo fuera una temporada. Llegué a Madrid hace ya siete meses y la ciudad se me abrió como un abanico, pero me da la sensación de que no la aproveché demasiado, cosa que va a cambiar, empezando por ir a un concierto este jueves.
Me he independizado, vivo con mi pareja, estudio una carrera, tengo trabajo. Soy mayor. De repente soy mayor. Tercera etapa.
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